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El Cine erótico, entre el arte y la pornografía

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Cada cierto tiempo, con la puntualidad y la fuerza de un tren bala japonés, irrumpe en las pantallas una película que sonroja a media humanidad, al menos a la occidental, y resucita el eterno debate sobre cuál es la línea que divide el cine erótico del pornográfico, pero que también replantea la discusión del papel que desempeñan estos productos en la sociedad. Hoy, ese honor recae en ‘365 DNI’, una cinta que podría ser mucho más importante de lo que sospechamos.

‘365 DNI’ es la primera película erótica de Netflix que triunfa masivamente en esa plataforma de ‘streaming’, beneficiada en parte por haberse lanzado en pleno confinamiento por la pandemia del coronavirus, lo cual ya le garantizaba un público ansioso de distracción.

Pero también es la primera cinta que pone en crisis la supuesta obligación del cine actual de plegar a la igualdad de género impulsada por el movimiento #MeToo, al tratarse de una historia abiertamente machista que,para mayor desconcierto, tendrá secuela.

Video: YouTube, cuenta: hazel datalio

Luego de una etapa en que Hollywood se ha empeñado en mostrarse igualitario presentando personajes femeninos fuertes y empoderados en sus blockbusters, y también produciendo cintas con historia de mujeres valiosas en la historia, de repente aparece la trama de un mafioso italiano (los clichés son de toda clase, en verdad) que secuestra a una mujer de la cual está obsesionado para obligarla a que se enamore de él.

Lo escandaloso es que lo consigue. Y más escandaloso ha resultado que varias mujeres posteen, tras haber visto la película, que necesitan que alguien como Michele Morrone las secuestre. Pero más demoledor resulta que dos mujeres escribieron y dirigieron este monumento al síndrome de Estocolmo con estética de videoclip de Maluma.

‘365 DNI’ se basa en la novela de la polaca Blianka Lipinska, que en realidad escribió tres tomos sobre la retorcida relación tóxica entre sus protagonistas Laura (interpretada por Anna-Maria Sieklucka) y Massimo. La película es dirigida por otra polaca, Barbara Bialowas, que también firma el guión de este producto repleto de escenas casi pornográficas con una trama que disfraza al maltratador como un caballero.

Video: YouTube, cuenta: Películas de YouTube

Desde que el cine existe, cada generación ha tenido un filme erótico de referencia que ha generado el correspondiente estruendo. Mucho se ha escrito sobre las diversas consideraciones culturales al juzgar lo obsceno. David Loth le dedicó a esto un libro entero, ‘Pornografía, erotismo y literatura’, donde explica que la obscenidad es un artefacto más de la sociedad, un producto artificial que revela algo de la cultura que lo produjo, como un vaso o una estatua.

Dom Denys Rutledge sostuvo en ‘Encuesta sobre la pornografía’ que el debate no está en si una obra es ‘buena’ o ‘mala’, sino en si una obra corrompe. Y lo subjetivo es vital en esto, pues cada uno puede interpretar si un libro o una película tiende a corromper.

Hemos asumido que la pornografía corrompe. Su objetivo deliberado es excitar al lector u observador. No importan las pretensiones artísticas de, por ejemplo, el director Gerard Damiano, quien filmó la emblemática comedia ‘Garganta profunda’ (1972) convencido de que algún día las escenas de sexo explícito serían normales en las producciones de Hollywood (quizás la serie ‘Game of Thrones’ le ha dado parte de razón).

Video: YouTube, cuenta: N.B.

Tampoco importan los escenarios lujosos de la versión porno de ‘Gladiador’ (2001), del estudio Private, la más costosa a la época, ni los efectos especiales de ‘Pirates’ (2005), de Digital Playground. A la final, son películas triple equis.

El cine erótico no busca corromper. Aunque también representa al ser humano sexualmente activo, tiene una dimensión estética, no solo del sexo sino del deseo. Por eso, por su valor artístico, los grandes creadores abordaron la dimensión sexual como una parte importante para explicar los mecanismos de la sociedad.

Antonioni, Fellini, Bertolucci, Pasolini, Bergman, Buñuel y muchos otros cineastas han tocado abiertamente el tema sexual, con diversas historias y puntos de vista, y también con maestría artística, pero no se libraron de la polémica ni de ser tratados como pornógrafos, tal como les pasó a novelistas como Henry Miller y Vladimir Nabokov, entre otros.

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Y entre las películas de autores de renombre que abordan la condición humana y las abiertamente pornográficas se ha colocado una vía intermedia, desarrollada por la necesidad de la televisión de satisfacer a una audiencia superficial pero criada con el ‘buen gusto’ de las playmates de Playboy.

Estas cintas también nacieron en las salas de cine y a ellas recurren habitualmente. ‘Emmanuele’ (1974) causó impacto porque no era explícita pero mostraba fuertes escenas de sexo, incluida una violación.

La trampa estuvo en que todo estaba entrelazado a la historia de una mujer que exploraba su sexualidad, lo cual le dio un aire de liberación sexual feminista. De paso, ‘Emmanuele’ también fue una novela escrita por una mujer, como luego lo fueron ‘9 semanas y media’ y  ‘50 sombras de Grey’.

Video: YouTube, cuenta: MFMC+

‘365 DNI’ pertenece a esta tercera vía, más sexualizada que inteligente, con el agravante de que parece una película para otra época y no de la era en que las mujeres cantan en las calles “Yo no quiero un chico malo, no, no no”.

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