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Los sectores farmacéutico y de alimentospiden el veto parcial al Código de la Salud

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El Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE) informó que ha emitido 50 observaciones al Código Orgánico de la Salud (COS), aprobado por la Asamblea Nacional el pasado 25 de agosto. Por ello, piden el veto parcial del documento.

Cambios en el etiquetado de fármacos, la revisión de los trámites para el acceso a dispositivos médicos y ciertas regulaciones a la comercialización de sucedáneos de la leche materna son algunos de los temas que solicitan analizar.

Para Cristina Murgueitio, directora de la Asociación Ecuatoriana de Importadores y Distribuidores de Productos Médicos, resulta necesario cambiar el mecanismo para la adquisición de dispositivos médicos.

“No pueden comprarse por subasta inversa corporativa. Hay una interpretación errónea, que pone en riesgo el acceder a dispositivos de calidad”, dijo. Además, reclamó porque, a su criterio, se deja por fuera al sector empresarial de la conformación del nuevo Consejo Nacional de Salud.

Sebastián Palacios, asambleísta de SUMA e integrante de la Comisión de Salud, coincide en que se debió incluir particularidades especiales para la compra de los dispositivos médicos, por ejemplo, que no se dé preferencia a los precios más bajos para la compra.

“Algunos de estos pedidos llegaron en un momento en el que ya había un informe redactado y cuando se había pasado el segundo debate en la Asamblea. Era complicado generar cambios en el documento”, asegura.

Sin embargo, aclara que el Consejo Nacional de Salud sí daría cabida al sector, por ejemplo, con representación a través de la sociedad civil. “Se podría delegar a diferentes comités, entre ellos el empresarial, y podrían tener participación”.

Santiago Salguero, director ejecutivo de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos, cuestionó las regulaciones para el etiquetado de fármacos. Según indicó, se pide resaltar el nombre químico del medicamento, lo que podría generar confusión en la identificación por parte de los pacientes.

También criticó los extensos trámites para acceder a nuevas opciones terapéuticas. “Hemos sufrido la incidencia de un virus y el tema farmacéutico ha tomado relevancia. Tener toda esta burocracia no nos permitiría avanzar como lo está haciendo el resto del mundo”, dijo.

El Código de la Salud se analiza desde hace ocho años. Fue aprobado con 79 votos a favor y el 28 de agosto fue enviado a la Presidencia para su sanción, dentro de un plazo de 30 días.

William Garzón, presidente de la Comisión de Salud, ha indicado que recibieron más de 120 000 aportes de gremios, federaciones y asociaciones médicas, representantes de las empresas privadas de insumos y dispositivos médicos, académicos, organizaciones de la sociedad civil y demás.

Pero Caterina Costa, presidenta del CEE, asegura que no todas las propuestas del sector fueron acogidas y que el COS no se ajustaría a un contexto marcado por la pandemia de covid-19. “Pedimos que revisen estas observaciones para que no asfixien con una normativa que no está alineada con la nueva normalidad”.

El sector de alimentos y bebidas, por su parte, pide analizar temas como el etiquetado y la comercialización de sucedáneos de la leche materna. Xavier Sisa, director jurídico de la Cámara de Industrias y Productividad, dice que queda abierta la posibilidad de sumar otros elementos al semáforo nutricional, que actualmente incluye azúcar, sal y grasa. “Nos preocupa que no se lo haga de una forma científica”.

En cuanto a los sucedáneos, criticó que se prohíba su expendio en supermercados y estaciones de servicios. “Entendemos que hay una postura clara de priorizar la lactancia materna. De hecho, la lactancia subió del 43 al 62% en el país (…). Con esta disposición se limita el derecho de acceso al consumidor”.

En torno a ese tema, Lorena Carcelén, de la Liga de la Leche, una organización internacional, con representantes en Ecuador, señala que el proyecto de Código de la Salud simplemente se toma en cuenta el Código de Sucedáneos, que en ocasiones no se respeta. “No es correcto que se comercialicen en estanterías de supermercados, por ejemplo, los tarros con leche de fórmula porque son medicamentos. No todos los bebés requieren tarros de fórmula, depende de sus condiciones médicas. Lo más natural es que las madres alimenten a sus hijos con su propia leche; para los bebés lo natural es succionar la leche materna. Eso es a veces complicado para las madres, que recién dan a luz y están vulnerables no reciban la información adecuada. La promoción de la leche de fórmula, que debiera expenderse bajo receta médica, hace que la lactancia no sea exitosa”.

Carcelén también resalta que en el país se está trabajando en la promoción de la lactancia, ya que muchas empresas destinan ya espacios para que las mujeres se extraigan la leche en sus lugares de trabajo.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2018, en Ecuador, a medida que el nivel de instrucción de la madre es mayor, la lactancia materna exclusiva o en los primeros seis meses de vida disminuye. Así, el 66,3% de las mujeres que accedieron a una educación básica han amamantado a sus bebés. Mientras que quienes tienen un nivel educativo superior suman el 50,2%.

Si se compara por zona, en lo rural se concentra la mayor cantidad de mujeres que dan de lactar de forma exclusiva a sus hijos, ya que los primeros seis meses de vida los pequeños requieren únicamente leche materna. Los datos del 2018, los más actualizados en materia de salud, revelan que el 70,1% de quienes viven en zonas rurales apuestan por el amamantamiento.

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