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Cuatro monos fueron víctimas de actividades humanas en el Ecuador

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Ocho cirujanos, especializados en animales y otros en humanos, fueron necesarios para operar a un mono saki, que fue víctima de la deforestación en la Amazonía ecuatoriana. El animal sufrió varias lesiones al caer del árbol, que era su hogar, cuando lo estaban talando. Este es uno de los cuatro primates que llegó hasta el Hospital de Fauna Silvestre Tueri de la Universidad San Francisco de Quito entre agosto y septiembre del 2020. Todos fueron afectados por actividades humanas como destrucción de hábitat, tráfico y tenencia ilegal.

Diego Cisneros-Heredia, profesor de la USFQ y director de Tueri, cuenta que esta es la primera vez que llegan tantos primates al mismo tiempo. El tráfico de especies se ha potenciado durante la emergencia por el covid-19, dice el especialista, y los monos están entre los animales más afectados por esta problemática. Actualmente se está promoviendo una campaña para que las personas sugieran nombres para estos cuatro primates, como una forma de que se involucren en su recuperación y en la lucha contra la tenencia ilegal de estos especímenes.

Mono saki necesitó dos operaciones con cirujanos de humanos

La operación del mono saki ha sido una de las más demandantes en lo que va del año en el Hospital de Fauna Silvestre Tueri. Este animal se dislocó el codo y se fracturó el brazo y la pierna, al caer al suelo después de que talaran su árbol. Debido al estado de sus fracturas, fue trasladado desde un centro de rescate en Nueva Loja hasta el hospital, ubicado en Cumbayá.

El mono saki fue operado por cirujanos de humanos para recuperar la movilidad de su brazo.

Carolina Sáenz, coordinadora médica de Tueri, cuenta que se realizaron radiografías y tomografías para determinar si la cirugía era posible. Al ver su estado, se decidió recurrir a médicos de humanos para que colaboren en el proceso. Especialistas del Hospital Veterinario de la USFQ, de Sistemas Médicos USFQ y del Hospital Tueri unieron sus esfuerzos para operar al animal.

La primera cirugía duró tres horas, pero se necesitó una segunda intervención que duró otras dos horas. El mono está en proceso de recuperación. Su pierna ya se mueve casi al 100%, pero su brazo todavía no ha vuelto a la normalidad. Todavía debe permanecer en el hospital para recuperar su fuerza, flexibilidad y coordinación.

Mono capuchino vivió ocho años encadenado

El caso del mono capuchino es uno de los que más ha impactado a los especialistas del hospital de fauna silvestre. El animal fue decomisado en Puerto Quito, donde lo encontraron atado a un árbol con una cadena de metal, que estaba alrededor de su cintura. El árbol incluso ya había crecido sobre la cadena, lo que indicaba que el mono no se había movido en un largo tiempo.

Sáenz recuerda que el estado de salud del espécimen era crítico cuando llegó a Tueri. Además de los daños causados por el peso de la cadena, sus dientes habían sido limados, estaba muy flaco y tenía una fractura ya consolidada en su brazo. Su cuerpo presentaba heridas antiguas y recientes. “Se veía que sufrió mucho”, dice la veterinaria. El animal tenía miedo a los humanos y era muy nervioso.

El mono capuchino permaneció ocho años encadenado en un hogar en Puerto Quito.

Además, como cargó tanto tiempo la cadena, ahora siempre necesita tener algo en su mano. Los especialistas cuentan que el mono ha ganado peso, se cuelga de las cuerdas que instalaron en su espacio y poco a poco ha dejado el miedo y la timidez.

Cisneros-Heredia explica que uno de los aspectos más preocupantes de este caso es que los monos capuchinos están catalogados como ‘En peligro crítico’ de extinción. Esta es una especie endémica que tiene poblaciones reducidas y que es vulnerable al tráfico y a la cacería. Actualmente se está llevando a cabo un proceso legal por este caso, por lo que debe permanecer en el centro.

Mono ardilla víctima de la tenencia ilegal

El mono ardilla fue encontrado en San Antonio de Pichincha, después de haber sido comprado en Santo Domingo. Se cree que fue extraído de la Amazonía. Cisneros-Heredia dice que es común que los animales traficados sean trasladados de un sitio al otro constantemente. El primate fue encontrado amarrado con una correa de cuero en su cintura. Al llegar al centro, se determinó que tenía parasitosis, que pudo contraer por contacto con perros.

El mono ardilla fue retenido en San Antonio de Pichincha y fue comprado en Santo Domingo de los Tsáchilas.

Sáenz dice que es un animal joven que, al parecer, no permaneció mucho tiempo en cautiverio. Aun así, es común que estos animales tengan estereotipias, que son movimientos que presentan al estar fuera de su hábitat.

La tenencia de animales silvestres deja secuelas psicológicas en las víctimas. Este primate está estable y se espera que sea trasladado en los próximos días a un centro de rehabilitación. “Uno de los grandes problemas del tráfico es que, a pesar de salvarlos, el regreso a su hábitat está truncado”, explica Cisneros-Heredia.

Mono chorongo bebé podría perder su brazo

El primate, que tenía dos meses de edad cuando fue hallado, se encontraba en una comunidad indígena, en Sucumbíos. Debido a los daños que tenía en su brazo, fue entregado a las autoridades que lo llevaron a Tueri. Allí, los especialistas evidenciaron que tenía una parálisis casi completa del brazo.

Toda la conexión nerviosa que va hacia la mano se había perdido. Al no sentir esta extremidad, el animal la arrastraba sin control, lo que le causó varias heridas. Sáenz dice que tal vez lo movieron bruscamente o sufrió una caída. Además, se halló un perdigón en una de sus piernas. Lo más probable es que le dispararon a su madre para capturar al bebé y llevarlo como mascota.

El mono chorongo permanece en el área de neonatología donde se lo supervisa las 24 horas. Fotos: cortesía Hospital de Fauna Silvestre Tueri USFQ

Ahora están a la espera de un “milagro” para no tener que amputar su brazo. Tras un análisis, se detectó que no existe conectividad nerviosa. Este mono aún es un bebé de 800 gramos, por lo que deben esperar a que crezca un poco más para operarlo. Los veterinarios continúan realizándole fisioterapia con la esperanza de que la situación se revierta. El mono permanece en el área de neonatología, donde se lo alimenta cada tres horas.

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